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La situación europea empeora día a día, afectando cada vez a más capas de la sociedad, el cóctel se vuelve más explosivo a cada día que pasa, y las Fuerzas de Seguridad empiezan a temer verse atrapadas en medio del estallido.

Es muy significativo el comunicado difundido por el SUP (Sindicato Unificado de Policía, el sindicato mayoritario en la Policía Nacional española), en el que se dice literalmente: “Cuando una sociedad se fractura por la incapacidad de los políticos que nos gobiernan el siguiente paso siempre conduce a movilizaciones, conflictos y al uso y abuso de las fuerzas de Seguridad del Estado para controlar y someter a los ciudadanos” para a continuación exponer su temor “seremos nosotros, los policías, quienes afrontaremos la violencia fruto del descontento”.
A continuación el SUP se pone decididamente al lado de la ciudadanía: “El Gobierno parece no ser sensible al drama […] y actúa al dictado de organismos extranjeros despreciando la voluntad de los ciudadanos”.

No se puede decir que el comunicado no sea interesante, pero se queda algo flojo comparado con el que difundió hace apenas dos meses el Ejército Portugués: en el mismo los militares portugueses se declararon “servidores de la ciudadanía” y advirtieron a su Gobierno de que “en caso de producirse una revuelta, se negarían a reprimirla”. Hecho en falta un compromiso similar por parte de la Policía española, un posicionamiento claro al lado de los ciudadanos, tanto más cuando ellos mismos reconocen que el Gobierno está actuando en contra de la voluntad del pueblo.

Para completar la terna de los PIGS, no podía faltar Grecia, fuente de tantas decepciones y esperanzas últimamente. En el país helénico un sindicato policial saltó a las portadas de toda Europa al pedir a su Gobierno que emitiera órdenes de arresto contra Poul Thomsen, del Fondo Monetario Internacional (FMI), Servaz Deruz, de la Comisión Europea (CE) y Klaus Mazuch, del Banco Central Europeo (BCE), por los cargos de “extorsión”, de “promoción encubierta de la eliminación o reducción de nuestras políticas democráticas y de la soberanía nacional” y de “interferencia en procesos legales esenciales” del Estado. Asimismo el sindicato griego aseguró que “bajo ninguna circunstancia los policías aceptarán ser utilizados en contra del pueblo griego”. Este comunicado fue emitido por la POASY, sindicato que cuenta con “bastante influencia” en el cuerpo, según aseguró un portavoz de la Policía griega.
Es difícil sacar información del interior de Grecia, aparte de la que difunden los medios tradicionales, y esa parece bastante claro que está bastante sesgada y mutilada. Las informaciones que se pueden recabar a través de la web de activistas que participaron en las últimas protestas en Atenas, parecen indicar que varias unidades de la Policía se habrían negado a cargar contra los manifestantes, si bien las únicas imágenes que han llegado a nuestros televisores son las de las cargas más violentas… supongo que para que el resto de los europeos no dudemos de la fidelidad de las Fuerzas de Seguridad hacia el Estado y nos animemos a salir a la calle.

En definitiva, parece que se empieza a abrir una brecha en los férreos sistemas de seguridad de los estados modernos. Hasta ahora los legisladores han dictado normas en contra de la voluntad popular, sintiéndose muy seguros tras las porras y escudos de la Policía… ¿empezarán a cambiar las tornas?, dependerá de los agentes en los que hemos depositado el monopolio de la fuerza, de que recuerden que son servidores del pueblo.

Raúl Martín Fernández

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