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Los mercados que gobiernan la UE con mano de hierro no se conforman con el último acto de sumisión del Gobierno griego, han exigido que el país ceda parte de su soberanía antes de conceder el rescate, ya que no se fían de que los helenos vayan a seguir la senda marcada, y en el fondo no les faltan razones para pensar así.

Recordemos que el anterior primer ministro, Papandreu, horrorizado ante lo que le estaban obligando a hacer, se plantó y decidió convocar un referéndum. La UE no se anduvo con chiquitas, y en una inédita maniobra forzó la salida del primer ministro, imponiendo a una marioneta que seguiría sus dictados sin oposición: Papadimos.

Pero la andadura del nuevo primer ministro no está siendo sencilla, con la losa de haber llegado al poder en lo que la mayoría de la población griega ha percibido poco menos que como un golpe de estado, se ha enfrentado desde el primer momento a una titánica resistencia ciudadana, además de una deserción cada vez mayor entre las filas parlamentarias.

Esta situación ha llevado a que las últimas decisiones se hayan aprobado por un estrecho margen, sobre todo si tenemos en cuenta que, sobre el papel, eran reformas apoyadas por los dos partidos mayoritarios, el PASOK y Nueva Democracia.

Además, la Policía empieza a mostrarse cada vez menos dispuesta a reprimir a los ciudadanos, y el siempre revoltoso ejército griego empieza a ver amenazados sus privilegios (se trata de unas Fuerzas Armadas sobredimensionadas y sobrefinanciadas, que ahora ven con malos ojos los recortes)

El precario equilibrio de su Gobierno ha llevado a que Papadimos se haya visto obligado a convocar elecciones anticipadas, se celebrarán en el mes de abril… y aquí es donde a la UE le han empezado a entrar sudores fríos, ¿dar la palabra al pueblo? una opción nada deseable a ojos de los mercadocratas europeos.

Las encuestas de intención de voto hablan de una práctica desintegración del PASOK (el equivalente a nuestro PSOE), que pasaría del 43% de las anteriores elecciones a apenas un 8-11%, y las cosas no irían mucho mejor para los conservadores de Nueva Democracia, con apenas un 30% de respaldo (no olvidemos que ellos falsificaron las cuentas que han metido a Grecia en este jaleo). Por contra una coalición de diversas fuerzas de izquierda frontalmente contrarias a la política actual amenaza con superar ampliamente al PASOK.

¿Cómo digerirá esto la UE?, ¿cómo se las arreglarán para doblegar a un Gobierno, Parlamento y sociedad firmemente decididos a plantarles cara?. Es de esperar que las nuevas instituciones no quieran respetar los suicidas acuerdos suscritos por los actuales dirigentes, ¿con qué nos sorprenderán en esta tesitura las autoridades europeas?.

Raúl Martín Fernández

 

 

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