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El nuevo Gobierno de España está muy indignado porque la Televisión Pública no es imparcial, como no se cansan de repetir sus voceros cada vez que tienen ocasión… bueno en realidad solo se quejan de TVE, no dicen nada de Telemadrid o Canal Nou tampoco se vayan a pensar ustedes que se han vuelto locos.
Para mi al menos, el que los informativos de Televisión Española sean motivo de irritación para el Gobierno, me parece la prueba más evidente de su independencia: antes cada vez que había un cambio de Gobierno, los servicios informativos cambiaban radicalmente su línea editorial (bueno, en realidad tampoco la cambiaban mucho, consistía siempre en hacer la pelota al Gobierno de turno).

Gracias a la reforma legislativa que hizo el anterior Gobierno, ya no es el poder ejecutivo el que designa al director y a los consejeros de RTVE, esa función recae sobre el legislativo, y además por mayoría cualificada: en resumen, que el Gobierno no puede poner a alguien de su cuerda a dirigir la televisión pública, sino que tiene que negociarlo con todos. Es muy loable que Zapatero impulsara esa reforma, ya que supuso privarse de un arma propagandística que sus antecesores (independientemente del signo político) usaron a discreción. Gracias a eso ahora disfrutamos de unos servicios informativos realmente plurales, o según la óptica del PP “parciales”.

Se entiende que para el Partido Popular la “imparcialidad” de un informativo se consigue cuando los presentadores se limitan a repetir, sin mover una coma, los comunicados gubernamentales… pero señores, eso no es un informativo, eso es un parte de guerra. Para eso además no necesitan periodistas, cuya teórica misión es cuestionarse todo lo que les llega, dar la vuelta a las cosas, hacer preguntas incómodas (sé que me leen habitualmente varios periodistas, si lo tienen a bien, que compartan sus experiencias en los comentarios de este blog, para que los que no están familiarizados con la profesión conozcan como funciona de verdad este mundo).
Por eso me parece especialmente repugnante el que al PP no le guste que los periodistas hagan su trabajo, que le resulte tan incómodo, por eso quieren destruir cualquier atisbo de independencia, porque de esa manera es como podrán controlar la información, exactamente igual que se hace en los medios privados (desengañense, todos los medios de comunicación privados dan una visión sesgada de la realidad).

La campaña del PP se está llevando a cabo en varios frentes simultáneos. El primero es poner en duda la viabilidad económica del proyecto, el objetivo es reintroducir la publicidad en la televisión pública, ya que de esta manera se crean dependencias económicas que hacen perder gran parte de la libertad de acción a la hora de informar (si cuentas tal cosa, te retiro el anuncio).
El segundo eje de ataque es desprestigiar de forma constante a la línea editorial y a los profesionales que trabajan allí: si pierde su prestigio social, será más fácil abordar un cambio legislativo para “garantizar” su imparcialidad.
El tercero pasa por intentar sortear la Ley, como la última idea de que los informativos pasen a depender de la agencia EFE, que actuaría a modo de productora, ¿a que adivinan quién nombra al director de EFE sin tener que acordarlo con el parlamento?.

Si perdemos el único medio de comunicación libre, nos esperan años muy oscuros, les recomiendo que esté muy atentos.

Disfruten lo votado

Raúl Martín Fernández

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