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En estos días previos a la huelga general, son muchas las justificaciones que se escuchan para no secundar la movilización, la más repetida es la del “yo no puedo permitirmelo”, en unas ocasiones por miedo, y en otras por afán monetario.

A los del miedo solo puedo desearles que, al igual que el león de “El Mago de Oz”, recuperen a tiempo la valentía perdida, porque les espera una vida muy triste si deciden vivirla con la cabeza agachada.
“Más vale vivir de pie que morir arrodillado” dijo Ernesto Guevara en una ocasión, en esta sociedad que tenemos es mucha más la gente que prefiere vivir arrodillada, y eso solo se traducirá en abusos cada vez mayores, porque en todos los ámbitos de la vida a los abusones, o les plantas cara, o su osadía va cada vez a más, puesto que son insaciables.
Esto también es válido a nivel social, y tenemos la Historia llena de ejemplos de sociedades sumisas, quizá el máximo exponente sea el medievo (muchas de cuyas estructuras vamos reproduciendo cada vez más, cambiando a los señores feudales por los dueños de las grandes compañías). Pero no hace falta que nos vayamos tan lejos en la línea temporal, en el siglo XX, y en Europa, tenemos ejemplos de lo que pasa cuando la gente esconde la cabeza en vez de pelear.

A los del afán monetario, a esos que dicen que no pueden permitirse la huelga, solo les puedo recordar una palabra: solidaridad. Es la pieza angular en torno a la que se puede construir nuestra resistencia. ¿Que vas a perder dinero si haces la huelga?, por supuesto, ¿que puedes tener dificultades?, claro que sí… pero eso es la solidaridad, que afrontemos todos juntos esos sacrificios: que si tú no tienes nada que comer, yo te de la mitad de lo que tengo, y aunque los dos pasemos hambre, por lo menos sobrevivamos.

Muchos se indignan cuando a raíz de la actitud que están tomando ante la huelga les llamas insolidarios: “si yo doy nosecuanto dinero a una ONG” o “yo participé en nosequé jornadas solidarias”. No se engañen, es otra de las grandes victorias del sistema en el que vivimos: nos ha robado la solidaridad. Como he explicado, solidaridad es contribuir a la supervivencia común a pesar de tu propio sacrificio personal, tú vives peor para que otros vivan mejor… ESO es solidaridad. El dar el dinero que te sobra para la causa que sea, sin que repercuta en tu nivel de vida, es caridad, no solidaridad, no confundamos los conceptos.
Es importante diferenciarlos, porque la caridad es la base de la idea de sistema social que tiene la derecha: uno solo aporta cuando quiere, y lo que quiere, y por supuesto solo de lo que le sobra. No es difícil darse cuenta de que, a través de ese sistema, es absolutamente imposible lograr una redistribución eficaz de la riqueza, pero es lógico, ya que la derecha quiere perpetuar el estatus social, y no modificarlo.

Ten esto en cuenta cuando te plantees la huelga del 29 de marzo. Solo lograremos cambiar esta sociedad si recuperamos nuestra solidaridad, y la única manera de empezar a recuperarla es ejercitándola: sé solidario, sacrifícate junto a tus compañeros y acude a la huelga.

Raúl Martín Fernández.

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