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Ruido de sables es una expresión que denotaba la agitación en el ejército, indicando su descontento por alguna situación y su predisposición a llevar a cabo un golpe de estado.
Si bien hoy en día es una situación impensable en la Europa Occidental, la tensión y presión a la que nuestras instituciones (locales, europeas e internacionales) están sometiendo a la población tiene los mismos componentes y objetivos psicológicos que las antiguas algaradas militares: fomentar el miedo social para conducir a una parálisis de la sociedad como conjunto. En este contexto, quizá sería apropiado comenzar a hablar de ruido de sables portafolios, ya que ahora el coco son los hombres de negro que vendrán desde Bruselas si no somos buenos buenísimos y hacemos todo lo que nos piden sin rechistar.

No es casual en absoluto que el liberalismo económico salvaje esté empleando estos métodos para imponerse, en realidad es lo que tiene por costumbre: asaltar el poder por la fuerza con el fin de imponer su programa, el que ahora se empleen métodos políticos en vez de militares es casi una cuestión estética, si tenemos en cuenta que los resultados son los mismos.

¿No me creen, piensan que todo esto que está pasando es algo nuevo?, bueno, en realidad es lógico, ya que es lo que los medios de incomunicación masiva se hartan de repetir: esto es algo completamente nuevo e inesperado.

Reducción del gasto público en un 20%; despido del 30% de los empleados públicos; aumento del IVA; privatización de las empresas estatales; liquidación de los sistemas de ahorro y de préstamos de vivienda…
Este paquete de medidas de choque ¿les suena de algo?, seguro que sí, son las que nuestros sabios dirigentes han adoptado: medidas extremas y novedosas, ya que para tiempos nuevos e inesperados hacen falta medidas nuevas y valientes… les suena el discurso, ¿verdad?.

Lo cierto es que les he engañado, el paquete de medidas anteriormente detallado no son las anunciadas por nuestros gobiernos, en realidad se trata del paquete de choque económico que aplicó Pinochet al hacerse con el poder en Chile, allá por 1973.

La Historia de Chile bajo el mando de Pinocho guarda una escalofriante similitud con lo que ahora estamos viviendo.
Como estas medidas económicas ya se han aplicado, tenemos la oportunidad de ver qué efectos causan en una economía real, no las tonterías que les están vendiendo, si no lo que realmente va a pasar (bueno, algunos de esos efectos ya se están viendo) ¿quieren acompañarme a ver lo que nos depara el futuro?:
Tras la aplicación del plan de choque en Chile, el PIB se desplomó en un 12%, el desempleo se disparó hasta el 16%, las exportaciones se redujeron en un 40%, emigración masiva del personal cualificado, falta de liquidez, quiebra masiva de PYMES… va a resultar que los efectos que se están produciendo en nuestra economía no eran tan impredecibles después de todo.

¿Cómo subsistieron las restantes empresas?, gracias a tres ejes de actuación: reducción de plantillas, rebaja de salarios y abuso de los empresarios para imponer las condiciones más favorables a sus intereses. Todo esto permitido y fomentado por leyes elaboradas ad hoc. Bueno, eso no pasará aquí, esto no es una dictadura… ¿cómo, que ya está pasando?.

Una de las preguntas que más se hacen actualmente los analistas es qué consecuencias sociales tendrán todas estas medidas. Bien, ¿para qué especular?, simplemente miremos lo que pasó allí:
Se produjo un brusco deterioro social, con el empobrecimiento progresivo de las clases medias y bajas. Por contra, la clase alta se enriqueció como nunca antes, gracias a los privilegios y concesiones otorgadas por el Gobierno. La gran brecha económica que se abrió durante esos años, y que llevó a la virtual desaparición de la clase media, perdura en Chile hasta el día de hoy, nunca se ha vuelto a recortar esa distancia. Los sueldos de obreros y técnicos continúan bajos, jamás recuperaron el poder adquisitivo perdido… tomen nota de esto, no se trata de una situación temporal, sino de un cambio permanente: cuando la portavoz del Gobierno sale a hablarles de sacrificios temporales les está mintiendo, y sospecho que intencionadamente.

En la política monetaria, el excesivo endeudamiento privado (si la gente no tiene dinero en efectivo recurre a la deuda) y la fijación de un tipo de cambio irreal (desvinculación entre la realidad económica y la fortaleza de su moneda… ¿les suena de algo?) condujeron a la quiebra del sistema bancario. Pero tranquilos, que el Gobierno no dejó que los bancos se arruinaran: no había movido un dedo para rescatar a las PYMES, pero intervino todos los bancos que hizo falta para evitar su cierre.
Está claro que semejante falta de sensibilidad solo se puede dar en una dictadura, en una democracia avanzada como la nuestra nunca podría ocurrir algo así.

No se trata de algo nuevo e improvisado por las circunstancias extremas, sino de un programa que tiene muchas décadas, y que intentan aplicar cada vez que tienen ocasión. No se trata de un simple ajuste económico, sino de todo un cambio de modelo social. Y para conseguir que la población se doblegue, el camino que han elegido, hoy igual que en aquel lejano 1973, es aterrorizar a la población.

Raúl Martín Fernández

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