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Es curioso como el Gobierno reniega de la ideología, nada de lo que hace tiene motivación ideológica si atendemos a sus explicaciones.

¿Los cambios en la política económica?, motivados por la necesidad de dar credibilidad a nuestra economía, no se hacen por gusto.

¿La reforma del mercado laboral?, necesaria para dinamizar la economía y el mercado de trabajo, por supuesto, el hecho de que se pidieran exactamente las mismas reformas en tiempos de bonanza es mera casualidad.

¿Reforma fiscal?, es necesario no sobrecargar las rentas altas y liberar a las empresas de las engorrosas cotizaciones sociales.
Para aumentar los ingresos se suben los impuestos indirectos, esos que pagan por igual todos los ciudadanos independientemente de cual sea su nivel de renta… tampoco hay nada ideológico en elegir una fórmula que hace pagar proporcionalmente más a los que menos tienen, no me sean mal pensados.

¿Sanidad?, no queda más remedio que recortar servicios y eliminar prestaciones, ¡es que la Sanidad no da más que pérdidas económicas!. No pretenderá usted que midamos la rentabilidad de ese servicio por su aporte social… ¡eso sí que sería ideología!: la única forma objetivadesideologizada de medir la rentabilidad es la monetaria.
Por esa razón no se cierran comisarías al mismo ritmo que hospitales y PAC, la Policía es evidentemente mucho más rentable, no es que nuestro Gobierno aplique una doble vara de medir, ¡eso implicaría una elección ideológica!.

¿Educación?, no me dirán que las becas no son un pozo sin fondo, pero gracias al nuevo sistema se garantiza que solo las recibirán los que tengan las más altas calificaciones, ¿qué es eso de tener en cuenta la renta como factor prioritario?, no veo como va a influir en las calificaciones de un estudiante el que tenga que trabajar a la vez que estudia, y si usted sí lo ve es porque lo está contemplando a través de un punto de vista ideológico.

Pero el más claro paradigma de las reformas inevitables desideologizadas es el cambio en la Ley del aborto. ¿Había acaso alguna reforma más necesaria e inaplazable para recuperar nuestra situación económica?.

Así que ya ven, todo pura tecnocracia ahora que está tan de moda el palabro, es decir, tomar la única decisión correcta posible, que casualmente siempre es la opción que elige el Gobierno. Cualquier otra alternativa que usted proponga es pura ideología, así que por favor, deje ya de pensar y limítese a admirar la sabiduría de nuestro Gobierno.

Raúl Martín Fernández

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