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El clima se va calentando, con cada vez un mayor número de gente desesperada e impotente, abocada a la elección entre tomar medidas radicales o dejarse llevar inermes por los acontecimientos.

El parlamentario de IU en Andalucía, Juan Manuel Sánchez Gordillo, organiza un asalto a varios supermercados para obtener artículos básicos, que posteriormente se repartirán entre personas necesitadas.
Al minuto siguiente de conocerse la noticia, la Red y medios de comunicación tradicionales se inundan de opiniones: unos furibundamente a favor, y otros rotundamente en contra… no existe el término medio.

No parecen entender los que ven en Gordillo a un héroe nacional el miedo que su acción provoca, la semilla de violencia que engendra. ¿Soy el único al que desagrada la violencia ejercida contra los trabajadores del Mercadona?, ¿y qué pasará la próxima vez, si los guardas de seguridad reciben la orden de impedir la incautación por la fuerza?. Se critica asimismo la actitud del supermercado, pero, seamos sinceros, ¿dejaría usted que un grupo de personas se llevaran productos de su negocio sin pagar, ni denunciarles?

Pero tampoco entienden nada los que ven en Gordillo al Enemigo Público Número Uno (Entre ellos el Ministro del Interior, que ya ha ordenado la detención del parlamentario). ¿No son capaces de comprender la desesperada situación de unas gentes que han perdido sus trabajos, sus subsidios de desempleo, y a las que la próxima semana se les va a retirar el último recurso de los 400 euros?, ¿esperan que, recorte tras recorte, las gentes sin recursos se resignen a pasar hambre en sus casas, sin mover un dedo?.

A los primeros, los fans del diputado de IU, les pediría que exigieran a Gordillo que emplee su privilegiada situación como parlamentario para cambiar las cosas desde dentro, ya que para eso se supone que se presentó a unas elecciones. Si cree en lo que hace, debería agotar las vías parlamentarias antes de pasar a la acción directa. Por ejemplo, no me consta que el señor Gordillo haya presentado en el Parlamento andaluz ninguna iniciativa para que se apruebe una Renta Básica Ciudadana, que figura como compromiso en el programa de Izquierda Unida, y que podría solucionar muchos problemas.
La raíz del problema está en el atroz crecimiento de la desigualdad social que vivimos desde la década de los 90, en su corrección está la clave para curar a esta sociedad enferma.

A los segundos, los que no son capaces de ver en Gordillo más que un vulgar delincuente, no sé sinceramente qué decirles: si alguien no tiene la mínima sensibilidad humana necesaria para apreciar la tragedia subyacente en esta acción, no creo que nada de lo que yo escriba pueda despertarsela.
Aunque si me gustaría hacerles una pregunta: ¿le cuentan a sus hijos el cuento de Robin Hood?, ¿o una versión adaptada en la que Robin es el malvado de la historia por atentar contra la Sagrada Propiedad Privada?.

No tengo las respuestas, solo un montón de dudas y preguntas en estos tiempos tan convulsos. No puedo pretender transmitir certezas, cuando yo mismo no siento más que incertidumbre.
Lo único claro es que, si se continua por esta espiral, el final desembocará en violencia, generando más sufrimiento; evitemoslo mientras aún podamos.
Solo les puedo pedir que, por favor, no condenen ni ensalcen de forma tajante. Solo les puedo sugerir que reúnan toda la sangre fría de la que sean capaces para tratar de analizar los acontecimientos, más allá de la primera impresión.

Raúl Martín Fernández

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