Etiquetas

, , , , ,

Después de mucho reflexionar sobre la aparente extinción del subsidio de 400 euros a los parados de larga duración, la conclusión más favorable al Gobierno a la que he llegado es que no hablamos el mismo idioma.
Sólo así podríamos comprender que, una ayuda de la que dependen directamente unas 600.000 personas, ni siquiera haya sido discutida (eso aseguró el Presidente del Gobierno) en la última reunión del Consejo de Ministros.
No es que, tras una profunda reflexión y discusión, decidieran suprimirla, no… es que ni se dignaron a tratar el tema.
Una vez más nos tratan como a imbéciles, pretenden que creamos que ante la mayor crisis social que va a estallar en España, el Gobierno no trató el tema. Resulta curioso, prefieren quedar como incompetentes antes de reconocer la decisión adoptada ¿por qué?, eso solo lo sabremos cuando conozcamos cual ha sido esa decisión, claro está.

El subsidio finaliza el próximo 15 de agosto, y sin una orden expresa del Gobierno, no se prorrogará. A fecha de hoy, a menos de 48 horas para su finalización, no hay ninguna confirmación oficial ni a favor ni en contra.
Esta actitud solo se me ocurre calificarla como sadismo terrorista: ¿imaginan el pavor de una familia con hijos, que no sabe si pasado mañana va a poder contar con el único ingreso que tiene?. Usted probablemente pueda imaginarlo, pero por lo que se ve no el Gobierno, ya que no se ha dignado en emitir una simple nota de prensa notificando la continuidad de la ayuda para tranquilizar a estas personas.

El no anunciar ni la supresión ni la continuidad de la medida, provoca un calculado, incluso refinado, sufrimiento en los que dependen de este exiguo ingreso, a juzgar por lo que lo alargan casi se diría que alguna perversa mente está disfrutando del espectáculo.

¿Por qué actúa así el Gobierno?, bien, una conclusión podemos extraer de forma taxativa, y es que no le importa absolutamente nada el sufrimiento de sus ciudadanos, o mejor dicho, sí le importa, pero en el sentido de que resultará útil para obtener sus fines. En esta coyuntura se abren dos posibles vías: la primera, que se prorrogue el subsidio; y la segunda, que se suprima.

La primera opción supone que, en los próximos días, el Gobierno anunciará la prórroga del subsidio. Después de torturar psicológicamente a centenares de miles de ciudadanos, aprovechará ese sufrimiento para erigirse en salvador, y con un extraordinario y colosal esfuerzo, mantendrá la ayuda.
Apoya esta teoría el que ya se han manifestado algunos dirigentes del PP, anunciando que, si se quiere mantener dicho subsidio, habrá que recortar otros gastos: la jugada es, por lo tanto, perfecta, ya que tienen la coartada para eliminar más servicios a la ciudadanía, y además hacerlo con el aplauso de gran parte de la población por su gran caridad y sensibilidad sociales.

La segunda opción es poco menos que inconcebible, solo se podría contemplar si el Gobierno buscara activamente un estallido social, una revuelta que justificara la adopción de medidas extremas, como el decretar el Estado de Alarma previsto por la Constitución (ni me quiero imaginar que fueran capaces de plantearse decretar el Estado de Excepción).
¿Serán tan maquiavélicos?

Estas son las opciones, en los próximos días iremos descubriendo cuales son las verdaderas intenciones del Gobierno, simplemente hacerse los héroes jugando con el sufrimiento de la ciudadanía o… algo mucho más grave.

Raúl Martín Fernández

Anuncios