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De seguir este camino las sedes socialistas echarán pronto el cierre

Se conoce en Medicina como Síndrome del miembro fantasma a la sensación que tienen los pacientes que han sufrido una amputación de que su miembro amputado sigue ahí, formando parte de su cuerpo, que les sigue perteneciendo.

Es la única explicación científica que le encuentro a las alucinadas comparecencias de Óscar López el domingo y Elena Valenciano el lunes (inciso: ¿Quién es el Secretario General del PSOE?).
Ante una sangría de votantes tan escandalosa que ha borrado de un plumazo la ilusión de que el PSOE es el partido hegemónico de la izquierda española, los dos comparecientes apenas fueron capaces de balbucear algunos conceptos prefabricados y vacíos de sentido del estilo el PSOE va a abrir una reflexión con serenidad o el siempre socorrido hemos captado el mensaje de los ciudadanos.
Afirmación bastante vacua esta última viniendo de un partido que ha perdido el 44% de apoyos en una sola legislatura, calculen ustedes mismos, y no es capaz de ofrecer la dimisión en bloque de toda su dirección.

La dirección del PSOE sigue creyendo que los votantes que le han sido amputados continúan siendo suyos, que son chiquillos irresponsables que volverán, los contabilizan como propios… solo así se explica la prepotencia de esta Ejecutiva, que continúa hablando como si fuera La Voz única de la Izquierda, cuando los fríos números revelan que, en los comicios recientemente celebrados, no representamos ya más que al 20% del electorado.
En Galicia, las fuerzas de izquierda suman 345.000 votos, frente a los 293.000 que ha cosechado el PSOE. En otras palabras, continuamos siendo el partido mayoritario de la izquierda (si bien ya por tan solo 90.000 votos), pero ya no tenemos la mayoría social dentro de la izquierda. Se trataba de una consecuencia inevitable si no se cambiaba de rumbo, y evidentemente no se ha cambiado.

La actitud de la ejecutiva socialista se contagia cual metástasis, así son muchos los militantes que observan con desprecio a los movimientos sociales, y no hablemos ya de otros partidos políticos de la izquierda. Continúan muchos instalados en la prepotencia de que son los otros los que deben acercarse al PSOE… y mientras esperan, se les vacían las sedes de militancia y las urnas de votantes.

También se extiende la ceguera del PSOE al Gobierno nacional, que ha celebrado los resultados como si hubieran recibido un gran respaldo ciudadano.
Pero una vez más los números son tozudos: el PP ha perdido 100.000 votos en Galicia, un escalofriante descenso del 17% en apoyos. En circunstancias normales eso habría conducido a un cambio de Gobierno, sólo se salvan por la hecatombe aún mayor que ha sufrido el PSOE… pero de ahí a deducir que los ciudadanos están apoyando sus políticas, solo se puede llegar mediante la ceguera voluntaria.

La gran ofensiva política neoliberal está destruyendo el estado social hasta sus cimientos, solo será posible pararla mediante una gran concertación de todas las fuerzas de izquierda, tanto políticas como sociales. El PSOE ya ha perdido la oportunidad de liderar dicha coalición, pero todavía puede ser una pieza importante dentro de la misma si reconoce con humildad su nuevo papel.
Si por contra cede a los cantos de sirena de los medios de comunicación y se embarca en una Gran Alianza con el PP, podremos empezar a redactar su certificado de defunción.

Raúl Martín Fernández

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