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La miseria está cada vez más presente en nuestra sociedad.

La miseria está cada vez más presente en nuestra sociedad.

Termina 2012, y nos deja tantos sinsabores, desesperanza y dolor, que uno no puede sino alegrarse de que acabe. La tradición enseña que nos debemos preparar para recibir el nuevo año con alegría y esperanza de que todo será mejor, pero ni eso nos han dejado ya.

El Gobierno sigue aferrado a su tratamiento suicida de salvaje reducción del déficit, como si eso fuera a solucionar algo, ya que aún en el improbable caso de que se consiguieran los objetivos marcados, el precio a pagar en términos sociales es tan absolutamente desorbitado que convierte en irrevelante el supuesto logro que supondría el equilibrio de las cuentas públicas.

No hace falta, y además alargaría mucho este artículo, repasar los datos de forma exhaustiva: hay más desempleo, mayor pobreza, cada vez más familias al completo se encuentran sin recursos. Por contra, las capas altas de la sociedad consiguen incrementar su nivel de ingresos.
Si hablamos de forma técnica, diremos que se ha incrementado el índice de desigualdad social. Si hablamos claro, diremos que los ricos lo son cada vez más, mientras que el resto de la sociedad es más pobre cada día que pasa.

Por mucha retórica que se emplee por parte del Gobierno y sus medios adláteres, por muchos datos que nos arrojen encima de la mesa, ésta es la cruda realidad: una sociedad que se ha empobrecido, y cuya perspectiva es la de seguir haciéndolo.

El Gobierno intenta mantener la falacia de que la Economía va a mejorar, a pesar de los informes que apuntan en dirección contraria, incluso desde el propio FMI cínicamente se reconoce que sus recetas no sirven para nada.
Estas previsiones lógicamente se fundamentan en que el Gobierno continuará el mismo camino que ha venido recorriendo hasta el momento: las recetas económicas del FMI y de Berlín se seguirán aplicando a rajatabla.

No hace falta ser por lo tanto un genio para prever el futuro, es lógica elemental que si se continúa aplicando la misma fórmula, se obtendrán idénticos resultados, agravados en este caso porque la situación de partida es peor que hace un año.
Es también de lógica el deducir que si en realidad se quieren obtener resultados diferentes, se debe de cambiar la forma de actuar.
Dado que el Gobierno ya ha dejado bien claro que no tiene la más mínima intención de cambiar su política financiera, la única conclusión lógica es que los poderes gobernantes no quieren que mejore nuestra situación económica, más bien al contrario, buscan el empobrecimiento de nuestra sociedad.

¿Por qué?, bueno, eso se lo dejo como tarea para que reflexionen durante estas fiestas.

Raúl Martín Fernández

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