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Los últimos datos confirman la pérdida de la hegemonía del PSOE. Fuente: Metroscopia-El País

Los últimos datos confirman la pérdida de la hegemonía del PSOE. Fuente: Metroscopia-El País

Los medios de comunicación del stablishment ya han marcado un nuevo objetivo, y el acuerdo entre los dos grandes partidos se ha convertido en el nuevo mantra de las tertulias políticas.

Rubalcaba, deseoso como está de reflotar al maltrecho PSOE, parece que ha mordido rápidamente el anzuelo, le ha faltado tiempo para anunciar que “está dispuesto a ceder” con tal de llegar a un acuerdo con el Gobierno. El Secretario General socialista ha errado, una vez más (y ya he perdido la cuenta) el camino.

Ese acuerdo no sería bueno ni para el país, ni para el partido que dirige el propio Rubalcaba, ni tampoco para el conjunto de la izquierda española.

Malo para el país
Se está demostrando día a día que las políticas de recorte del gasto no traen más que recesión económica, mayor paro y menores ingresos. La rebaja del déficit no va a arreglar la crisis, ya que no fue su causa, sino que es un subproducto de la misma.
Si tenemos eso claro, y el líder de un partido socialista debería tenerlo, no tenido sentido ninguno dar aire a un Gobierno que ya ha manifestado en varias ocasiones que no piensa cambiar de rumbo.

Malo para el PSOE
El gran pacto de estado ya se ha ensayado anteriormente en otros países, siempre con el mismo resultado: el partido de derechas sale reforzado y el de izquierdas maltrecho. Grecia es el ejemplo más cercano en el tiempo, su apoyo al ejecutivo conservador ha hecho que el PASOK pase de ser el referente de la izquierda griega a un partido residual, que no aglutina ni el 8% de los votos.

Cuando la fórmula se ensayó en Alemania, el SPD (socialdemócratas alemanes) se estrelló en las siguientes elecciones con una bajada de casi el 40% de los votos, dejando el camino expedito para que Merkel formase una coalición de derechas pura con el FDP (Partido Liberal)

En Italia se va por el mismo camino, con un pacto entre el PD y el PDL de Berlusconi. El empecinamiento por pactar con la derecha ha llevado a una auténtica guerra civil dentro de la izquierda italiana, cuyos militantes están abandonando el partido a raudales, y cuyos propios diputados empiezan a ir por libre.

Malo para la izquierda
Tengan en cuenta que el Gobierno actual no necesita pactar (tiene mayoría absoluta), por lo tanto, si la derecha mediática apuesta por un pacto de estado, la única explicación es que pretende sacar un rédito electoral, que en este caso sería la práctica eliminación del PSOE.
Y no se engañen, la aniquilación del PSOE no será un triunfo para la izquierda española, como parecen pensar muchos, ya que la construcción de una alternativa sólida para alcanzar el Gobierno dejaría el terreno libre para mayorías aplastantes de la derecha durante una década.

El PSOE se encuentra en una encrucijada, es evidente que ya no es la referencia de la izquierda española, como se refleja en las últimas encuestas, pero todavía puede ser un elemento muy útil si apuesta por dos acciones simultaneas:
La primera, impulsar una gran coalición de izquierda, pero desde la humildad, ya que no está en situación de imponer nada.
Y la segunda, y más importante, iniciar una profunda reforma interna que entregue el control de la formación a sus militantes, quitándoselo a los dirigentes que lo ejercen ahora de forma piramidal.
Si por el contrario escucha los cantos de sirena y se arroja en los brazos de la derecha, habrá firmado su paso a la irrelevancia política.

Raúl Martín Fernández

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