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Primera sesión de investidura de Aguirre, nada se interpone nunca en su camino.

Primera sesión de investidura de Aguirre con Tamayo en la tribuna, nada se interpone nunca en el camino de Esperanza.

Esperanza Aguirre, al igual que en la mencionada película alemana, busca su particular El Dorado: la presidencia del Gobierno.
Para ello cuenta con un poderoso aliado, el director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, quien ya ha comenzado la fase final de la operación de acoso y derribo del Gobierno de Rajoy, ¿se han fijado que las listas que filtra dicho diario están plagadas de los enemigos políticos de la lideresa?.
Aguirre es la única líder del partido de esa época cuyo nombre no aparece en los susodichos papeles de Bárcenas, casualidades de la vida, y además sus potenciales rivales -y apoyos de Rajoy- son los que peor parados salen, más casualidades de la vida.

La señora Esperanza, líder espiritual del sector duro del PP, lleva tiempo intentando quitar de enmedio a Mariano Rajoy, si bien nunca ha tenido el coraje de hacerlo abiertamente; lo suyo son más los subterfugios y las puñaladas por la espalda, a Esperanza no le gusta perder, solo aparecerá como salvadora cuando Mariano y su equipo ya estén políticamente muertos. De momento, va preparando el terreno, distanciándose como si ella nunca hubiera formado parte de esa cúpula ni de ese Gobierno.

Pero no se trata de una jugada personal de Aguirre, este movimiento hay que enmarcarlo dentro de la estrategia iniciada por el sector duro del PP, que inició el ataque con la famosa entrevista del expresidente Aznar en televisión.
Este sector, plenamente identificado con la doctrina neocon del Partido Republicano de Estados Unidos, ve en la actual crisis la oportunidad que llevan tanto tiempo esperando: la posibilidad de desmontar el Estado Social europeo de una vez por todas, y avanzar hacia un modelo de sociedad como el estadounidense, donde cada individuo tenga las prestaciones que se pueda pagar.
Dado que a juicio de este sector duro neocon Rajoy está abordando ese desmantelamiento muy despacio, urge removerlo del sillón, antes de que la izquierda salga de su estupor y pueda organizar una respuesta coordinada.

Los neocon sienten que tienen que pisar el acelerador a fondo, ya que las encuestas en el sur de Europa (tanto en Portugal, como en Grecia y España) vaticinan fortísimos aumentos de la izquierda alternativa, y les entran sudores fríos solo de pensar en un hipotético frente común contra las políticas de Bruselas.

La apuesta de Aguirre es clara, conseguir derribar a Rajoy cuanto antes, y que el Congreso la nombre presidenta del Gobierno, una posibilidad muy real, ya que nuestra Constitución no obliga a que el presidente sea diputado.

En 1935, un escándalo de comisiones ilegales y sobresueldos acababa con el Gobierno de derechas de la República y con el llamado Bienio Negro, las elecciones posteriores darían la victoria al Frente Popular.
Este precedente sin duda le quita el sueño a la lideresa, ella solo sabe ganar, por eso intentará forzar su nombramiento sin pasar por las urnas.

La última palabra, de momento, la tiene Rajoy, ¿permitirá el ascenso de Aguirre?, ¿anticipará elecciones para boicotear a su archienemiga?, ¿o hará lo que hace siempre Rajoy, es decir, nada, a la espera de que escampe el temporal?.

Lo más probable es que elija la última opción, pero en esta ocasión no va a escampar, de eso ya se encargará Pedro J.

Raúl Martín Fernández.

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